Caperucita roja y su abuelo paterno

Si leyeron o le contaron alguna vez el cuento de Caperucita Roja recordarán su final feliz: El lobo, tras comerse a la abuelita y a Caperucita se puso a dormir la siesta bajo la sombra de un frondoso árbol. Unos leñadores lo descubren roncando placidamente, le abren la barriga y encuentran a Caperucita y su abuela aún vivas porque el lobo se las había tragado enteras.
¿Qué paso después? ¿Qué sabemos de la vida adulta de Caperucita?
Se casó con el hijo de uno de los leñadores que le salvó la vida, vivieron en un pequeño pueblo del Valle de Lecrín y tuvieron dos hijos.
Una joven de la cuarta generación de “Caperucitos”, ese es el apodo cariñoso por el que se les conoce, sigue viviendo en este Valle. No les diré su nombre real ni su domicilio exacto porque todavía hay lobos malvados que se la quieren merendar, la seguiremos llamando como en el cuento, Caperucita Roja.
Esta moderna Caperucita, activista empedernida de Greenpeace, vive con su abuelo paterno, un viejo gruñón entrañable y amante del campo y de la naturaleza que como todos los “Caperucitos” detesta la injusticia y la mentira.
El abuelo, bien informado y conocedor de los perversos planes de los lobos, ha puesto al corriente de la trama a su querida nieta.
Escucha Caperucita
lo que tengo que contarte,
están en grave peligro
las fuentes y manantiales,
si nos cruzamos de brazos
las vamos a ver secarse.
En la falda del Zahor
un pozo están construyendo
por donde desenterrar
los tesoros del subsuelo
y llevarlos a las arcas
de los bolsillos ajenos.
En la falda del Zahor
un gran panteón cubierto
para enterrar los olivos,
las viñas y los almendros.
Bajo sus tumbas gigantes
está la muerte durmiendo.
Hasta la luna se esconde
cuando pasa por el pueblo.
Vergüenza le da mirar,
vergüenza le da de verlo.
Las naves del Romeral
tienen la muerte por cetro.
Escucha Caperucita
lo que quizá tu no sabes:
Una manada de lobos
falsa, embustera y cobarde
engañan a las ovejas
para tratar de robarles.
La pobre Caperucita
quizá para consolarle
le dice tranquilo abuelo,
aquí estoy para ayudarte.
Vamos a luchar a muerte,
te lo juro por mi madre.
Caperucita, que además de activista de Greempeace es un poco bruja, ha llenado su cesta de conjuros y hechizos y se ha puesto enseguida a repartirlos por todos los pueblos de la comarca.
1
Agua de las acequias
y los molinos,
agua de los naranjos
y los olivos…
¡Que los lobos se pierdan
por los caminos!
2
Aguas de las heridas
de los barrancos,
aguas del baño Urquízar
que hacen milagros…
¡Que le salgan verrugas
como garbanzos!
3
Agua mansa que brota
de la laguna,
nuestro rico tesoro,
nuestra fortuna..,
¡Que los manden a todos
a una comuna!
4
Agua del pan de trigo,
migas de harina,
agua de los pucheros
de la cocina…
¡Que les quemen el rabo
con gasolina!.
5
Agua de los rebaños
y los pastores,
agua de los secanos
y de los montes…
¡Que se traguen la arena
de los desmontes.
6
Agua que canta coplas,
agua que llora,
agua que siempre falta
y que nunca sobra…
¡Que les saquen a todos
tarjeta roja!.
Caperucita ha tenido que ir varias veces a su casa a llenar nuevamente la cesta de conjuros y hechizos y en uno de esos viajes, al pasar por un paraje solitario cubierto de pinos, tras un tronco gigante, le estaba esperando el famoso lobo feroz.
¿Caperucita, qué llevas en esa cesta? Caperucita ha respondido con otra pregunta:.¿No serás tú uno de los listillos que pretende apoderarse del agua del Valle? El lobo, sorprendido, ¿yooo? Caperucita ha acertado. Se trata de uno de esos presuntos listillos que, por suerte, ha sido expulsado del grupo.
La conversación que Caperucita ha mantenido con el lobo no ha tenido desperdicio.
Este lobo, en venganza por no haber sido admitido como socio en el negocio del agua, se ha pasado al enemigo y ha contado con pelos y señales las verdaderas intenciones de la manada.
Contenta caperucita por la información conseguida del que desde ahora llamaremos “Topus Lupus”acude presurosa a contarle a su abuelo lo sucedido.
Entre sollozos confirma Caperucita a su abuelo que son ciertos sus temores, la intención de los lobos es apoderarse del agua del Valle.
Ahora que tienen encendida
la luz los limoneros,
ahora que hacen juegos de magia
las flores del almendro.
Ahora que los olivos curan
sus sarampiones negros,
ahora que alfombras amarillas
adornan los senderos.
Ahora que conducen borrachas
de polen las abejas,
ahora que las aves seducen
con canciones eternas.
Ahora que las fuentes del Valle
hablan en diez idiomas,
ahora que están sirviendo gratis
ensalada de aromas.
Ahora que la lluvia es de oro
y la nieve de plata,
ahora, precisamente ahora,
quieren llevarse el agua.
El abuelo conociendo las muchas irregularidades cometidas por los lobos anima a su nieta a seguir informando para evitar los perversos propósitos de la feroz manada.
Caperucita se seca las lágrimas, llena de nuevo su cesta de conjuros y haciendo un descansillo en la plaza de cada pueblo recita en voz alta un llamamiento a sus habitantes.
Gente del Valle
sal a la calle.
No te laves las manos
que se llevan el agua
los sevillanos.
Hay que cortarles
bien los colmillos
que se llevan el agua
cuatro listillos.
Puente viejo de piedra,
puente de lata,
vigilad, que se quieren
llevar el agua.
Caperucita ha comenzado a cosechar los frutos de su trabajo y a su paso por cada pueblo van surgiendo voces que se unen a su lucha por la defensa del agua..
Las campanas como locas
están doblando en el Valle,
las campanas ellas solas
sin que las empuje nadie.
Las alas de las palomas
son altavoces al aire.